27 de octubre de 2026
San Frumencio
San Frumencio, primer obispo de Aksum y apóstol de Etiopía, vivió en el siglo cuarto. Este relato de Rufino de Aquilea cuenta cómo pidió a san Atanasio un obispo para los cristianos de aquella tierra, cómo fue elegido él mismo y el fruto de su misión. Rufino llama «India» al reino de Aksum.
Sus palabras
Frumencio se dirige a Alejandría, diciendo que no era justo ocultar la obra del Señor. Expone al obispo todo lo sucedido y le pide que busque un hombre digno para enviarlo como obispo a los muchos cristianos ya reunidos y a las iglesias construidas en tierra bárbara.
«¿Y qué otro hombre como tú encontraremos, en quien esté el Espíritu de Dios como en ti, capaz de llevar esto a cabo?». Y, conferido el episcopado, le manda volver con la gracia del Señor al lugar de donde había venido.
Cuando fue como obispo a la India, se dice que Dios le concedió tal gracia de milagros que por medio de él se hacían signos como los de los apóstoles, y un número infinito de bárbaros se convertía a la fe. Desde entonces, en aquellas regiones de la India surgieron pueblos cristianos e iglesias, y comenzó el sacerdocio.
Quién fue
San Frumencio nació en Tiro, en el actual Líbano, hacia comienzos del siglo cuarto. Siendo muy joven, sobrevivió a la matanza de la tripulación de su barco en un puerto del mar Rojo y fue llevado a la corte de Aksum, en la actual Etiopía, donde llegó a administrar el reino. San Atanasio lo consagró en Alejandría primer obispo de Aksum. Los etíopes lo llaman Abba Salama, padre de la paz. Murió hacia el año 380.