Apóstoles de su gracia

Meditación de la Palabra · 5 de noviembre de 2026

Meditación de la Palabra del 5 de noviembre de 2026

jueves, 5 de noviembre de 2026

El Pastor que salió a buscarte

Jueves de la XXXI semana del tiempo ordinario

Lecturas del jueves de la XXXI semana del tiempo ordinario: Filipenses 3, 3-8a; Lucas 15, 1-10.

«Este recibe a los pecadores y come con ellos». Los fariseos murmuran contra el Señor. San Gregorio Magno lo explica así: la verdadera justicia siente compasión; la falsa, desdén. Aquellos hombres, con el corazón reseco, censuraban a la fuente misma de la misericordia.

El apóstol san Pablo había sido uno de ellos: fariseo, celoso de la Ley, de conducta irreprochable. Se tenía por justo, y perseguía a la Iglesia de Dios. San Agustín ve en las noventa y nueve ovejas que se quedan en el desierto a los soberbios, que creen no necesitar penitencia. Así se veía Saulo. Pero la oveja perdida era él.

Y el Señor salió a buscarlo en el camino de Damasco. San Gregorio de Nisa observa que el pastor, cuando encuentra la oveja, no la castiga ni la devuelve al rebaño a golpes: la pone sobre sus hombros y la lleva con suavidad. Así trató Jesucristo al perseguidor: lo derribó en tierra, pero para hacerlo su apóstol.

Por eso puede escribir a los filipenses: «Lo que para mí era ganancia, lo he tenido por pérdida a causa de Cristo». San Juan Crisóstomo lo explica con una imagen: cuando ha salido el sol, es una pérdida quedarse junto a una lámpara. Todo lo que el apóstol tenía era poco al lado de Jesucristo, su Señor.

Y el cielo se alegra. San Gregorio Magno advierte que el pastor no dice «alegraos con la oveja», sino «alegraos conmigo», porque nuestra vida es su alegría. Y añade que a veces el pecador convertido, herido en el corazón por el recuerdo de sus pecados, ama a Dios con más ardor que quien nunca se apartó.

Hermanos, no despreciemos a nadie ni nos tengamos por justos. Todos hemos sido o somos esa oveja. Volvamos al Señor en la confesión, movidos por su gracia. Y recordemos lo que enseña san Gregorio: hacer penitencia es llorar los pecados pasados y no cometer otros que haya que llorar.

Señor Jesús, buen Pastor, que saliste a buscarnos cuando estábamos perdidos, llévanos sobre tus hombros y no permitas que nada nos aparte de ti. Amén.

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