4 de noviembre de 2026
San Carlos Borromeo
San Carlos Borromeo (1538-1584), cardenal y arzobispo de Milán, fue uno de los grandes impulsores de la reforma de la Iglesia tras el Concilio de Trento. En estas palabras de sus sermones de 1584 recuerda que el Señor nos da los medios para vencer nuestra debilidad, pide a quien cuida de otros que no se olvide de sí mismo y ofrece a Dios el corazón para que lo renueve.
Sus palabras
Todos somos débiles, lo admito, pero el Señor ha puesto en nuestras manos los medios con que poder ayudar fácilmente, si queremos, esta debilidad.
¿Ejerces la cura de almas? No por ello olvides la cura de ti mismo, ni te entregues tan pródigamente a los demás que no quede para ti nada de ti mismo; porque es necesario, ciertamente, que te acuerdes de las almas a cuyo frente estás, pero no de manera que te olvides de ti.
Mira, te presentamos y te ofrecemos nuestros corazones tal como son. Acuérdate de tu palabra divina, con la que prometiste, por medio del profeta Ezequiel, quitarnos el corazón duro de piedra y darnos uno de carne. Quítanos, pues, nuestros corazones y danos los que a ti te agradan.
Quién fue
San Carlos Borromeo nació en Arona, junto al lago Mayor, en 1538. Sobrino del papa Pío IV, fue cardenal a los veintiún años y trabajó en Roma para concluir el Concilio de Trento. Arzobispo de Milán, aplicó con firmeza su reforma: fundó seminarios, visitó toda su diócesis y atendió a los enfermos durante la peste de 1576. Murió en Milán en 1584 y fue canonizado en 1610.